
Junto a ti descansa mi fatiga y tus brazos se convierten
en las rejas más dulces y fuertes que puedan existir.
Me siento preso de un bello sentimiento
y no hay castigo más deseado que el deleitarme
con tus suaves besos, que convierten mis labios
en caudales de desbordante misterio.
Perderme en tus mirada es como navegar
por dos grandes mares, sin temor a naufragar en ellos;
es volar por un hermoso cielo, sin alas, pero sin ningún miedo
y fundirme en el horizonte azul que me llena de emoción y sosiego.
Fijarme en tu deliciosa sonrisa que ilumina tu rostro sereno,
es proyectar la más tierna sensación de libertad y paz que anhelo.
Recorrer tu cuerpo con la mirada es sumergirme en un ardiente deseo,
traspasar el limite de lo permitido y saciarme con lo perfecto,
es poseer lo más grande y hermoso del universo.
Contemplar tu cuerpo desnudo es fascinantemente perverso,
es desbocar mi lujuria en un sólo momento,
es sentirme nuevamente preso y confeso,
es querer ahogarme de nuevo con tus besos,
es tocar el horizonte de tus ojos de cielo,
es explotar con uno sólo de tus gestos,
es creer que estamos hechos para desbordar sin inhibiciones
nuestros sentimientos.